Mi último año

Hace poco más de un mes que comenzó mi Año Nuevo particular, ese que comienza con cada cumpleaños que celebro. El que ha concluido ha sido un año muy intenso: retos, logros, alegrías, transformaciones y nuevos proyectos; también dolor, tristeza y una mezcla de rabia y desilusión. ¡Vaya añito!

Por lo general hablo poco de mí, aunque en los últimos tiempos he estado bastante parlanchín. En este mi nuevo año me apetecía compartir todo este raudal de emociones con el que me ha tocado lidiar. Dice mi esposa que no escriba un rollo, que a nadie le apetece leer un rollo, pero ¿cómo contar un año tan intenso con brevedad?

Entre esos retos que han concluido en logros y en un sentimiento de alegría indescriptible, ¡Wahe Guru!, hay dos que destacan.

El primero ha sido un reto físico: conseguir el título de socorrista (o técnico en salvamento acuático, que queda más chulo). A veces soy muy cabezón y esta es una de esas ocasiones. Viendo los tiempos que hacía cuando empecé a nadar, tras décadas sin meterme en serio en una piscina y con una lesión en el hombro que me ha recordado que siempre estará ahí, parecía imposible que lo consiguiera pero no siempre “lo que parece” es “lo que es”. Han sido meses de constancia y perseverancia en el entrenamiento, prácticamente 7 días a la semana yendo a gimnasio y piscina, bajando marcas muy poco a poco. Paco Aguilar, mi Maestro de Reiki, me recordó lo que siempre digo a los demás pero a veces olvido, que lo que hacía era para mí, que no lo hacía para demostrar nada a nadie ni necesitaba la aprobación de nadie, y a partir de ahí todo empezó a fluir y mis tiempos empezaron a caer en picado. Mi alumna de yoga y amiga Raquel me dio un punto de energía extra en las últimas pruebas con sus agujas de acupuntura. Conseguí pasar las pruebas totalmente sobrado cuando decidí que me daba igual, que lo importante había sido intentarlo y superarme. Lo importante es el camino, no la meta.

El segundo reto ha sido más mental, un reto de perseverancia, con mucho agradecimiento a mi esposa por animarme a continuar. Tras toda una temporada manteniendo un grupo de sadhana a pesar de que pocas veces pasábamos de tres personas, este año el Universo ha querido que se dieran las circunstancias para la formación de un grupo estable de sadhana que, además, ha ido creciendo poco a poco y que seguramente sea el germen de algo más grande. Así es como lo siento y así es como será, estoy seguro. Yogi Bhajan decía sobre la progresión de la conciencia espiritual que mediante nuestra conciencia individual llegamos a la conciencia de grupo y éste nos lleva a la conciencia Infinita.

Alegrías ha habido muchas. En numerosas ocasiones me sorprende ver que hay personas que no son capaces de encontrar ninguna alegría en su vida. Muchas de estas alegrías están ahí, sólo hay que darse cuenta de ello. En mi caso he tenido 365 motivos de alegría en el último año, uno por cada día que he despertado y seguía aquí. No todo el mundo tiene esa suerte. Hay alegrías muy simples, pero fundamentales, como la alegría de seguir respirando, de recibir una sonrisa, de estrechar una mano o sentir un abrazo, seguir respirando, oler una flor, percibir colores y formas, seguir respirando…

Otras son alegrías inesperadas, como saber que varias de tus alumnas están haciendo su sadhana personal, manteniéndose constantes en su práctica. ¡Enhorabuena por ello!

Otras son alegrías buscadas, como han sido lo que en yoga llamamos seva, el servicio desinteresado. Este último año ha sido para mí muy intenso y a la vez muy gratificante. Por un lado con la Asociación Tau Reiki, como voluntario de Reiki, desde el puesto de secretario y participando en la organización y montaje de eventos. Por otro lado colaborando con la delegación de Madrid de la Asociación Española de Kundalini Yoga, donde tras un período de pausa he vuelto a activarme, lo que me ha llevado a encontrarme con viejos y nuevos amigos y a sentir la vibración de la comunidad yóguica. Especial subidón de endorfinas para mí ha sido organizar la actuación del grupo de Naad Yoga de Madrid a través de la Asociación Tau Reiki, donde nos juntamos 108 personas, número muy yóguico, sintiendo cómo la vibración del sonido ayudaba a nuestra mente y nuestro alma a entenderse y trabajar juntas en la misma dirección. También volver a participar en la intensa experiencia meditativa del Tantra Yoga Blanco, este año como monitor por primera vez. Más de 420 personas meditando y descansando, meditando y descansando… y así hasta última hora de la tarde, ¡Wahe Guru!

Estamos hartos de leerlo, pero es que es verdad: la verdadera alegría es algo que surge del interior de uno mismo. Sólo hay que dejarla salir.

Otra cosa que me alegra es ver el empoderamiento que está adquiriendo la mujer. Me alegra y me emociona sentir cómo están cambiando las cosas poco a poco. Hace años que llevo diciendo que nuestro futuro pasa por que la mujer coja poder y empiece a respetarse, a hacerse respetar y a brillar con esa luz interior tan poderosa que a veces permanece oculta tras miedos, inseguridades y falsas dependencias.

Transformaciones ha habido también. Quizás la más importante es que he podido soltar mucha de la rigidez que me acompaña desde siempre. Soy un poco cabeza cuadrada. Llevo años trabajando este aspecto, pero en este último año el progreso ha sido importante. Recuerdo que Guru Prem, maestro de posturas, siempre repetía que hay dos formas de hacer las cosas, la forma sencilla y la forma errónea. Es verdad que a veces complicamos mucho las cosas, con lo sencillo que es todo. De la mano de ese “soltar rigidez”, que creo que le ha venido muy bien a mi 4º y 5º chakras, han venido otras transformaciones para bien, especialmente a nivel de mi familia más cercana. Cuando los nudos que nos atan desaparecen empezamos a expandirnos y la mayor parte de nuestros nudos son mentales, heredados o aprendidos, pero mentales. Busco la forma sencilla y todo fluye en la buena dirección.

Dentro de los nuevos proyectos hay algunos que están en fase de desarrollo y dos, sobre los que voy a hablar, que ya se han materializado, ambos como seva.

Uno de ellos no es mío, pero me llamó la atención cuando lo conocí, así que me presenté voluntario y ahí estoy colaborando. Desde principios de año estoy dando clases de Kundalini Yoga a un grupo de personas con diversidad funcional psíquica, que más adelante culminará en un estudio sobre los efectos del yoga y la meditación en personas con estas características. Todo un reto pero también toda una fuente de alegrías y aprendizaje.

El otro proyecto surgió inicialmente a raíz de la sugerencia de una alumna y es la apertura de un Espacio de Meditación donde la gente pueda acudir a meditar en grupo y así sentir en su interior los efectos de la meditación, sin más requisitos. Este espacio se abre dentro de 7 días.

Dolor, tristeza, rabia y desilusión. Casi nadie está a resguardo de estas emociones, pero podemos trabajar para que los picos emocionales dejen de serlo y se conviertan en suaves ondas. Este año he tenido mucho trabajo en ese sentido, pero ¿quién no? El mundo anda muy revuelto y eso se nota porque, queramos o no, nos influye en mayor o menor medida. Al mezclarse ese ambiente tan revuelto con mi menor disposición a aguantar tonterías y mierdas ajenas, con un familiar con un nivel de rigidez mental máximo (y demasiada edad para cambiar) y con una serie de circunstancias poco propicias que han afectado a nuestra relación, he sentido esas emociones dentro de mí de forma más intensa y prolongada. ¿Alguien sigue pensando que las emociones no resueltas no se transforman en enfermedad? ¡Qué difícil es a veces sanar nuestras heridas y transformar nuestras emociones! Suelo presumir de no enfermar pero este último e intenso año, lleno de tantas cosas buenas, también me ha mostrado, a través de gripes y catarros continuos, que no soy inmune. Éste es otro de los motivos para abrir el Espacio de Meditación, un espacio donde la gente pueda arrojar su basura mental. Esta sociedad y este planeta necesitan mentes limpias, personas que sean capaces de expandir su brillo y hacer que las cosas cambien. Dice el Llap Lli en su 28º pauri: “Man lliitee llag lliit” (“Al conquistar tu mente puedes conquistar el mundo”).

Que el eterno Sol te ilumine, el Amor te rodee y la Luz pura interior guíe tu camino.

Sat Naam.

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